Argentina remonta en el añadido y se cita con España en la final del Mundial
Argentina se clasificó para la final del Mundial tras vencer por 1-2 a Inglaterra con un gol de Lautaro Martínez en los añadidos, tras una asistencia de Lionel Messi. La albiceleste se medirá con España en el MetLife Stadium.
Un primer tiempo con dominio argentino y la reacción inglesa
El análisis del encuentro revela un partido con dos caras. Durante la primera mitad, Argentina ejerció un fútbol de posesión y movimiento que, según confesó el portero Emiliano "Dibu" Martínez, "dominó" al rival. Sin embargo, la estructura defensiva inglesa, liderada por John Stones y Marc Guéhi, resistió los ataques. La clave del primer tiempo fue la capacidad de Inglaterra para cerrar espacios y esperar su momento. Anthony Gordon abrió el marcador en el tramo inicial de la segunda parte, tras un centro al área que encontró a un solo rematador inglés.
El gol pareció cambiar la dinámica. Inglaterra, según relató Harry Kane, "jugó un buen partido hasta los últimos minutos" y buscó proteger la ventaja. Thomas Tuchel, el seleccionador inglés, admitió que su equipo "se volvió demasiado pasivo después de marcar, concedió muchas ocasiones". Esta pasividad fue el caldo de cultivo para la reacción argentina, que multiplicó sus ataques y encontró en Messi su principal arma de desequilibrio.
El gol de Lautaro Martínez en los añadidos
La primera respuesta argentina llegó por la vía del contragolpe, pero fue el toque maestro de Messi lo que partió el partido. En los añadidos, el capitán de la albiceleste recibió y, con su pierna derecha, colgó un centro que fue rematado por Lautaro Martínez para el 1-2 que hundió a Inglaterra y clasificó a Argentina para la final.
Este gol tuvo un impacto deportivo inmediato. Leandro Paredes, uno de los pilares del medio campo argentino, definió el desenlace como "una locura" y "algo único, haber ganado en el último minuto". La capacidad de Argentina para remontar marcadores en contra, ya sea por experiencia o por tener a Messi, fue decisiva.
Polémica y autocrítica en el bando inglés
El partido dejó también imágenes de tensión al final del encuentro. Jude Bellingham, que tuvo varios roces con Leandro Paredes durante los 90 minutos, mostró su frustración tras la derrota. Las cámaras captaron un momento en el que el mediocampista del Real Madrid propinó una colleja a Valentín Barco y tuvo un forcejeo con varios jugadores argentinos, entre ellos Nicolás Otamendi. Bellingham, en declaraciones posteriores, intentó apaciguar los ánimos asegurando que "fue una conversación normal" sobre una falta y que "fue un honor jugar contra Messi". Sin embargo, su reacción inicial contrastó con la deportividad que él mismo reivindicaba.
En el banquillo inglés, Thomas Tuchel asumió la responsabilidad de las sustituciones, que fueron todas en clave defensiva tras el 1-0. "La responsabilidad recae en el entrenador y si las cosas no salen bien, es fácil decir que me equivoqué", declaró. Tuchel explicó que su intención era "cerrar los espacios por dentro y ser fuertes en el juego aéreo" ante la constante amenaza de los centros argentinos, pero reconoció que su equipo "no pudo ganar ningún balón" y "se volvió cada vez más pasivo". Harry Kane, por su parte, lamentó que "cuando nos pusimos 1-0, parecía que intentábamos aguantar, lo cual a este nivel no es suficiente".
Una final de colección y el futuro de Kane
La victoria argentina prepara una final contra España en el MetLife Stadium. Para la albiceleste, se trata de revalidar la corona ganada en Qatar y cerrar un ciclo histórico. Para España, será el desafío de enfrentar a la actual campeona.
Mientras, para Inglaterra, la despedida es amarga. Harry Kane, a sus 32 años, admitió que "estoy destrozado por los chicos, destrozado por todos". El capitán inglés reconoció que su equipo "ha estado cerca pero nos ha faltado el último detalle". La semifinal deja, por tanto, preguntas sobre el futuro de la selección inglesa y sobre la capacidad de Tuchel para gestionar los momentos decisivos.
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